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Ampliar vuestro ámbito en el canto lírico

Publicado por Leyla, el 05/03/2018 Blog > Música > Canto > ¿Cómo ampliar la tesitura vocal?

El vocabulario empleado por los musicólogos y los melómanos puede sorprender y abrumar al mismo tiempo. Los términos utilizados por los amantes de la ópera italiana o de las óperas francesas resultan de un hermetismo impenetrable, sobre todo para los más jóvenes (y viceversa). Sin embargo, solo tendréis que esforzaros un poco para trabajar vuestra voz y aprender las nociones básicas del canto vocal.

Valentía, potencia, volumen, calidez, coloratura, claridad, etc. Estos son algunos de los términos, entre muchos otros, que forman parte del día a día de los coristas de más de un grupo coral. Eso sí, ahora detengámonos en la noción de la tesitura vocal, que también podemos identificar como ámbito. Sobre todo, valoremos las dos cuestiones que todo prototipo de diva/o se ha planteado: ¿puedo ampliar mi tesitura vocal? De ser así, ¿cómo?

¿Qué es la tesitura de una voz?

En el universo de la armonía, lo sonidos que producen las cuerdas vocales humanas se clasifican matemáticamente en función de su frecuencia. Lógicamente, toda voz humana está limitada y responde en gran parte a unos criterios innatos, por eso no se puede lograr que alguien que no sabe cantar se convierta en un Luciano Pavarotti de la noche a la mañana, ni siquiera con cirugía.

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La tesitura se refiere a la amplitud de octavas, o notas, que un cantante puede emitir. Antes de mejorar en el campo de la virtuosidad o de la agilidad vocal, conviene conocer los rudimentos del solfeo, como si quisiésemos tocar en violonchelo, el oboe, la trompa, el contrabajo, el acordeón, el clarinete bajo, la trompeta, la guitarra eléctrica, el trombón o el saxofón alto. La clave del solfeo es que descifrar las notas de manera ágil os servirá para saber cómo cantar cada uno de los fragmentos de la canción.

A partir de ahí, de estos fundamentos, la experiencia melódica nos muestra que la voz evoluciona durante nuestra vida, especialmente en momentos concretos de la vida: el cambio de la pubertad, por ejemplo, es el origen de las voces graves, mientras que la menopausia ha cortado más de un vibrato en voces femeninas. En el apogeo de la carrera musical (entre los 25 y los 45 años), encontrar la voz y trabajarla son los dos gestos esenciales para introducirse en el mundo de la ópera y ampliar el ámbito para desempeñar distintos papeles. Esto ocurre con la reina de la noche de La Flauta Encantada, que exige un dominio absoluto de la clave de fa, mientras que los tenores pueden brillar en El Trovador, de Giuseppe Verdi, o en Las Noches de Figaro, de Mozart.

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Los principales tipos de tesituras vocales

Al igual que ocurre con la complementariedad de los géneros, en el mundo de la música se distinguen las voces de las mujeres de la ronquedad propia de los hombres. Sin embargo, dentro de cada una también hay distintas categorías: de la más grave a la más aguda, los hombres se diferencian por el timbre de la voz y por su tesitura vocal:

  • El bajo, que va del do-1 hasta los alrededores del mi-3, y que resulta esencial para la polifonía, como en Don Pascual de Gaetano Donizetti.
  • El barítono, del la-1 al la-3, como Marcello en La Bohemia de Puccini.
  • El tenor, del do-2 al re-4, que se encuentra en el centro de los papeles principales de la rítmica sinfónica (como Almaviva en El Barbero de Sevilla, de Rossini).
  • El contratenor, el más alto de todos, como en varios oratorios de Haendel y en la música barroca de Purcell (relacionada con los castrati).

Mejora la técnica de tu resonancia. Mejora tu resonancia.

Cada uno de estos grupos se subdivide, a su vez, en varias subfamilias específicas (barítono-bajo, contralto, etc.), mientras que algunos cantantes, como Roberto Alagna, son capaces de moverse entre categorías sin fallar una sola nota. Con respecto a las mujeres (pero también aplicable a los castrati y a los niños), hablamos de las siguientes categorías:

  • La alto o contraalto: esta voz va desde el fa-2 al fa-4, como Erda en El oro del Rin de Richard Wagner.
  • La mezzosoprano: que comienza en sol-2 y alcanza el si-4, como en Carmen de Bizet.
  • La soprano, del do-3 al do-5, como Brunilda en el ciclo wagneriano.

Requisitos del arte del canto

Para alcanzar el éxito musical y especialmente como cantante moderno, lo mejor es tener una voz bonita, que es algo que no se suele aprender. Partiendo de esa base, el segundo requisito es tomar clases de solfeo para aprender la música. Se puede hacer primero con instrumentistas, luego con el coro y después con un entrenador vocal. Además, también hay que trabajar el oído musical sin pausa, al tiempo que se estudia a los grandes compositores de la música vocal: Beethoven, Britten, Gluck, Gounod, Rameau, Vivaldi, etc.

Por otro lado, cantar es conditio sine qua non para poder entrenar y mejorar la voz y nuestra técnica de canto; y hay que complementar el canto con una buena dicción, una declamación adecuada, una elocución sin mácula, la capacidad de vibrar y una respiración abdominal acústica y fisiológicamente dominada por una voz de pecho en buena forma.

De la mima manera, hay que entrenarse en el arte de articular bien las palabras, sin que resulte forzado, especialmente para las tragedias líricas. La musculatura de los abdominales y la precisión de las fosas nasales (ayudado de una alimentación que respete el cartílago) son fundamentales, desde el punto de vista físico, y puede valer tanto como el buen oído de un virtuoso del saxofón.

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Además, también hay que aprender a tener una buena presencia escénica digna de su nombre, que apoye y refuerce una potente tonalidad de canto. Con estas características, podréis abandonar por fin las clases y el taller de canto para entonar en público bajo la dirección de un jefe de orquesta en los mejores teatros. Y no olvidéis que hay una gran diferencia entre cantar do, re o mi en una opereta, en el que el recitativo es algo facultativo, y lanzarse al Réquiem o al Lohengrin. Entre medias podréis optar por la ópera bufa, como Orfeo y Eurídice.

Puedes perfeccionar tu técnica y tu voz si trabajas día a día.

Saber cantar más bajo

En todos los campos del arte hay que proceder con orden. Así, antes de mejorar los agudos, hay que asentar bien las bases, es decir, los graves y los medios. Sin ellos, no hay nada que hacer: recomendación para los impacientes, no se debe confundir la progresión con la precipitación. Si se va demasiado rápido, los agudos serán flojos y frágiles, y vuestra voz no será firme.

Por eso, lo mejor es partir de las notas principales para ampliar la tesitura vocal de cada rango y, poco a poco, ser capaz de representar una parte de la célebre tetralogía del Anillo del nibelungo. De esta manera, iréis mejorando progresivamente y complementando vuestra formación con ejercicios más clásicos; y no olvidéis que una estancia de canto puede ser también muy útil.

Eso sí, el requisito fundamental, antes de cualquier práctica de canto, es el calentamiento vocal: calentar la faringe, la cavidad bucal y el resto de elementos involucrados os evitará molestias, la modulación de la glotis y la posible tendencia a quedarse afónico. Como siempre, conviene que bebáis mucha agua y que evitéis los productos lácteos, ya que su acidez comprometen el medio de la glotis.

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Ejercicios para llegar al agudo más alto

Hay muchas condiciones para mejorar, como cursos de música y de metrónomo, el conocimiento de la clave de fa y de sol, pero también hay que corregir los malos hábitos y así aspirar a ganar algún concurso de canto. Por eso, tened en cuenta que la amplitud vocal está dominada por la laringe, que hay que mantener baja y que solo se consigue si la relajáis un poco.

Lo que hay que evitar por encima de todo es no adelantar nunca la mandíbula, ya que así forzamos la voz. Cantad en estado de relajación, ¡sobre todo cuando hagáis la clave de sol! Al tiempo, hay que mantener la respiración intercostal baja y tener el cuerpo estirado para conseguir bien los sonidos agudos, sin bemol.

Aprende todo lo que quieras de música. Si te lo planteas, puedes aprender todo lo que quieras y más.

Trabajar las vocales también es muy necesario y podréis hacerlo alrededor de los fonemas del lema imperial de los Habsburgo: A. E. I. O. U. («Austria est imperare orbi universo»). El ejercicio se basa en imitar una vocal «u» o «ou», mientras partís de vuestro registro grave e intentáis subir de semitono en semitono. Recordad que siempre debéis reproducir una vez la nota anterior y que podéis ayudaros de un teclado, como si fueseis un pianista.

También es importante que logréis sentir las cuerdas vocales y que el fenómeno vibratorio de los nódulos esté en el centro de la entonación, como hacen las estrellas del mundo de la música. Otra variante, especialmente utilizada por Inga Cvetinskay, es «el ejercicio del ascensor». En este tipo de ejercicio, el sonido retenido es el de un r y se va subiendo de tesitura de un solo golpe y de manera de continua antes de volver a bajar, para descansar el diapasón.

Este ejercicio vocal contribuye al alivio del conjunto vocal entero y permite descansar la voz sin tener que ir a un logopeda. En cualquier caso, no dudéis en hablar con un experto en resonación vocal acerca de las cuerdas vocales y de la cabeza para no perder el tiempo y ¡conseguir dar el do de pecho!

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