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El yoga: ¡origen, historia y evolución!

Publicado por Leyla, el 08/06/2018 Blog > Deporte > Yoga > Saberlo Todo sobre el Yoga

El yoga es una práctica milenaria que ha evolucionado a lo largo de los siglos.

Hoy en día, cuando hablamos de yoga, pensamos en una variante de la gimnasia suave, durante la cual hay que encadenar una serie de movimientos más o menos difíciles.

Pero ¿sabías que eso no siempre fue así?

Si nos remontamos al origen del yoga, comprobaremos que existen varias variantes del yoga, que no siempre se han practicado de la misma manera…

Para que lo sepas todo acerca del yoga, lee atentamente nuestro artículo.

El nacimiento del yoga

Los historiadores y especialistas en la cultura de la India han tenido dificultades a la hora de situar el origen concreto del yoga.

Yogui realizando una asana o postura en yoga. Yogui en plena sesión de yoga.

El motivo de esto: ¡el hecho de que los textos ancestrales son extremadamente difíciles de descifrar!

Y eso que ha sido posible encontrar algún escrito. Porque, según los expertos, en otro tiempo la cultura védica (en sus orígenes) se transmitía de forma oral.

Dicho esto, los investigadores indican que las primeras formas de yoga habrían visto la luz entre el año 10000 y 5000 a.C. Este dato se debe a las estatuas que se han hallado en antiguos emplazamientos y que reflejarían la posición de los yoguis mientras meditaban.

El objetivo del yoga de aquella época: poder imponer el poder ante los Dioses practicando ejercicios regulares bastante duros para el cuerpo.

Lógicamente, con el paso del tiempo, la disciplina se ha ido transformando. En gran medida, se debe a un escritor (que de hecho podría formar parte de un linaje de escritores): ¡Patañjali y sus Yoga Sutra se encuentran tras el origen de la gran historia del yoga!

Está compuesto por 195 aphores (sutras o frases cortas que pueden memorizarse fácilmente) y por 1161 palabras en total, y a su vez se divide en 4 párrafos. Cada parte tiene como objetivo definir qué es el yoga y la manera de practicarlo para alcanzar la liberación (el objetivo último de la disciplina).

  • La primera parte se llama Samādhi pāda (el capítulo de la concentración).

El autor nos explica cómo alcanzar el estado de unidad mediante el samâdhi (culminación o éxtasis en sánscrito).

  • La segunda parte se llama Sādhana pāda (el capítulo de la práctica).

En este capítulo se describen 2 formas de yoga: el Ashtanga Yoga (se basa en 8 pasos y establece una filosofía de vida sana y beneficiosa tanto para uno mismo como para los demás) y el Kriyā Yoga (el yoga de la acción).

  • La tercera parte se llama Vibhūti pāda (el capítulo de los poderes).

Precisamente, esta parte hace referencia a las técnicas que permiten alcanzar un estado superior de consciencia.

  • La cuarta y última parte es Kaivalya pāda (el capítulo de la liberación).

El texto concluye haciendo referencia de nuevo al objetivo último del yoga.

En otro tiempo, los yoguis hablaban de aislamiento y de soledad. En la actualidad, aludimos a la liberación y al hecho de conectar nuestro ser con el entorno que nos rodea.

Este texto es el que regula todas las vías contemporáneas del yoga, tal y como se describen en los Yoga Sutra. Es decir:

  • Las 4 vías tradicionales: el Karma Yoga, el Bhakti Yoga, el Jnana Yoga (estas tres disciplinas forman el trimarga o la vía hacia el despertar) y el Rāja Yoga.
  • Las vías del Kriya Yoga: el Tantra Yoga, el Mantra Yoga y el Hatha Yoga.

Cada una de ellas cuenta con sus propias prácticas y ejercicios.

Para empezar, ¿por qué no te apuntas a unas clases de yoga en Madrid?

El yoga de ayer y hoy en el mundo

¡Tras habernos detenido un poco en los orígenes, descubramos ahora la evolución del yoga con el paso de los años!

Volvamos por lo tanto a sus principios, algunos milenios antes del año 0. Nos situamos en la Alta Antigüedad.

Los primeros textos que hacen referencia a la práctica de una forma de meditación con posturas específicas y la recitación de una especie de encantamiento provienen de la civilización védica. Es de ahí de donde nacerá el brahamanismo, un sistema ritual definido por esta cultura antigua alrededor del siglo X a.C.

Apareció hacia el siglo 10 a.C.

La meditación es una de las partes fundamentales del yoga. Om (o aum) es una sílaba en sánscrito que representa el sonido esencial, mediante el cual se creó el Universo.

Alrededor del siglo IV a.C., se redactaron los Yoga Sutras.

De esta manera, siguiendo estas reglas, vieron la luz diferentes órdenes de yoguis (los yoguis vishnu y los yogas shivaístas), asimismo, uniendo esta práctica a las formas religiosas de la cultura hindú (pero sin serlo totalmente).

Fue a partir del siglo II d.C. cuando la práctica se dio a conocer en otras partes del mundo. Gracias, en primer lugar, a los árabes, los griegos y los persas. Y también a un célebre explorador italiano: Marco Polo.

Las traducciones y las descripciones exactas de estos ritos hindúes también fueron publicadas en Occidente.

Después, hacia el siglo XVI, todo se aceleró. Los diferentes intercambios culturales y comerciales entre la gente favoreció el descubrimiento de nuevas prácticas, como fue el caso del yoga.

De manera que los diferentes textos occidentales sitúan al yoga entre el sigo XVI y XVIII.

El siglo XIX llegó y las tecnologías avanzaban. Cada vez era más fácil viajar y comunicarse y los grandes yoguis lo aprovecharon para explicar al mundo entero la verdadera naturaleza del yoga.

Entre los grandes nombres, pensamos en:

  • Swami Vivekananda (1863-1902): organizó muchas conferencias sobre el yoga;
  • Sri Krishnamacharia (1888-1989): fundó su escuela de yoga en la India;
  • K.V. Desikachar (el hijo de Sri Krishnamacharia): dio a conocer la práctica del yoga a través del mundo;
  • Bellur Krishnamachar Sundararaja Iyengar (1918-2014): fundador del Yoga Iyengar;
  • Sri Krishna Pattabhi Jois (1915-2009): profesor del Yoga Ashtanga.

El Yoga integral es uno de los tipos de yoga que se pueden practicar en la actualidad. El Yoga integral: una variante moderna del yoga, desarrollada por Sri Aurobindo a principios del siglo XX.

En esta época, un importante número de federaciones y de asociaciones se crearon en todos los países del planeta.

En cuanto a España, Ramiro Calle es considerado el pionero del yoga en nuestro país y un gran divulgador de la disciplina ya que ha escrito varias obras sobre este tema. Además, fue uno de los primeros en abrir un centro de yoga, en Madrid en 1971. Según él, hubo un primer boom en los años ochenta, pero no fue hasta el año 2011 cuando se vivió el gran apogeo.

Debido a este apogeo, se empezaron a abrir cada más centros dedicados al yoga y los gimnasios también empezaron a incluir esta práctica en su oferta de actividades. Como veremos a continuación, existen diferentes variantes del yoga, aunque hay profesores que prefieren no etiquetarlo e impartir clases más personalizadas, en función de su experiencia, número de alumnos e incluso estado de ánimo.

Descubriendo las diferentes variantes del yoga

Vamos a centrarnos por fin en las variantes tradicionales y modernas del yoga.

Podrás ver que existe un número importante, cada una de ellas con sus propios objetivos, prácticas y ejercicios.

Hatha Yoga

En Occidente, el Hatha Yoga es sin ninguna duda la variante más común de esta disciplina.

Consiste en encadenar y mantener posturas, favoreciendo el trabajo de la respiración y de la concentración. Sin olvidar la relajación, elemento muy importante de la práctica.

Su objetivo es trabajar la flexibilidad, y también saber gestionar de mejor manera el estrés y mejorar la calidad del sueño.

Es una variante bastante completa.

Kundalini Yoga

El Kundalini Yoga te propone armonizar tus centros de energía.

Para ello, también se basa en posturas concretas acompañadas de ejercicios de respiración, de meditación y de relajación.

La idea es la de ofrecerte un mejor equilibrio físico y mental, y al mismo tiempo, reforzar tu sistema inmunitario, y ayudarte a que te liberes del estrés diario.

Yoga Iyengar

Le Yoga Iyengar (llamado así por su inventor: BKS Iyengar) se creó hace poco tiempo.

Su principio es ofrecerte un acercamiento a la disciplina muy suave permitiéndote que te ayudes con complementos.

Ideal sobre todo para personas novatas en la materia. Te proporcionará numerosos beneficios físicos y mentales.

Yoga prenatal

Como su nombre lo indica, el Yoga prenatal se dirige a mujeres embarazadas que desean contar con buenas herramientas para afrontar el embarazo y el parto.

Asimismo, las posturas son adaptadas al cuerpo que cambia. Cada sesión de yoga te propone diferentes ejercicios que te ayudarán a:

  • Relajarte y evitar cambios de humor;
  • Conservar tu elasticidad (o mejorarla gradualmente);
  • Estar en contacto con tu bebé y con tu cuerpo y sentir la transformación;
  • Poder estar tranquila el día del parto gracias a ejercicios de inspiración/expiración que te ayudarán el día D;
  • Sin olvidar el hecho de evitar los dolores corporales que experimentas durante todo este periodo.

El yoga es realmente beneficioso para las mujeres embarazadas. El Yoga prenatal es una práctica muy apreciada por las mujeres que desean prepararse para el parto.

Sin embargo, atención: este tipo de yoga requiere la ayuda de un profesional. No se aconseja que lo practiques sola en casa, a menos que seas una experta.

Yoga Nidra

El Yoga Nidra es una práctica bastante habitual del yoga ya que no encadenas movimientos.

De hecho, estás estirado y entras en un estado cercano al del sueño (el mismo que en sofrología)

Adoptando una respiración lenta y profunda, te relajarás y dejarás de lado tus emociones negativas.

¡Si tienes problemas para conciliar el sueño o si te cuesta gestionar tus emociones, es una variante que te puede venir muy bien!

Raja Yoga

El Yoga Raja también es conocido como Ashtanga Yoga. Descansa en 8 pasos que son preceptos espirituales, los cuales permiten llegar a un estado de unidad.

¡Considerada como la forma más completa, agrupa todos los estilos del yoga!

Vinyasa Yoga

Terminamos nuestra selección con el Yoga Vinyasa inspirado enormemente en el Yoga Astanga.

Sin embargo, mientras que la segunda consiste el realizar siempre la misma serie de movimientos, el Vinyasa Yoga es mucho más libre.

Es un yoga muy dinámico en el que seguirás a tu maestro que encadenará las posturas una tras otra, de forma fluida y con un ritmo establecido.

Por lo que se necesita tener una mínima forma física para practicarlo.

En cualquier caso, te permitirá esculpir tu cuerpo sin desarrollar demasiado los músculos (al contrario de lo que ocurre con la musculación) mientras que eliminas la grasa innecesaria acumulada.

Evidentemente, existen muchas otras variantes que te invitamos a descubrir a tu rtimo.

Para empezar a practicar yoga desde hoy mismo, busca asociaciones o centros en tu ciudad.

Si lo deseas, (o si no hay cursos cercanos a tu domicilio), también hay profesores particulares que proponen clases privadas individuales o colectivas.

En cualquier caso, si te sientes invadido por el estrés y si esto repercute en tu cuerpo, concédete una pausa. Notarás los beneficios rápidamente.

¿Qué significa Namaste?

Independientemente del tipo de yoga que practiques, al final de cada clase, y como si fuera un ritual, te despedirás pronunciando una palabra que seguro que conoces de sobra: «Namaste».

Pero, ¿te has preguntado alguna vez cuál es su significado y por qué se utiliza?

Pues bien, «namaste» (o «namasté») proviene del sánscrito, lengua indoeuropea que se utilizaba en los textos religiosos hindúes y budistas. No obstante, aunque se considere que el sánscrito es un idioma sagrado en la cultura hindú, la palabra «namaste» no tiene una connotación religiosa.

El término Namaste se utiliza para dar por finalizada la sesión de yoga. Yogui finalizando una sesión con la palabra Namaste.

Desde un punto de vista cultural, «namaste» era utilizado en la India para evitar estrechar la mano de aquellas personas cuyo origen era desconocido, sobre todo, si esa persona provenía de un rango inferior.

Desde el punto de vista etimológico, «namas» es un sustantivo que puede interpretarse como «hola» y «reverencia». El sufijo «tee» es un pronombre que significa «a ti». De ahí que no solo se utilice como fórmula de despedida en la India y en otros países de Asia, sino también como saludo, para mostrar agradecimiento, respeto o veneración.

En cuanto a su uso en el yoga, este término era utilizado por los maestros espirituales del yoga en la India y en Nepal y se ha interpretado como una manera de agradecer a los demás en la vida cotidiana, así como a todo lo que relaciona al profesor de yoga con los alumnos, por eso cada sesión de yoga termina con la pronunciación de esta palabra.

Interesante, ¿verdad? Descubre más sobre la palabra Namaste aquí.

El Yoga Dinámico ¿en qué consiste?

La evolución que ha experimentado el yoga a lo largo de los años ha dado lugar a la existencia de una multitud de variantes de la disciplina. Hatha Yoga, Kundalini Yoga, Ashtanga Yoga, Vinyasa Yoga… La lista de tipos de yoga que puedes practicar parece no tener fin. Y es que existe un yoga específico en función de lo que se quiera trabajar.

A los mencionados tipos de yoga, hay que añadir uno más, bastante en auge en estos momentos; el Yoga Dinámico.

También conocido como Dynamic Yoga o Power Yoga, el Yoga Dinámico es una forma de practicar de yoga, y su principal diferencia con respecto a otros tipos es que se basa en la rápida realización de una serie de posturas, unida a una respiración lenta y profunda.

El Yoga dinámico: combinación de posturas rápidas y respiración lenta y profunda. El Yoga dinámico es perfecto para aquellas personas con una buena condición física.

Los beneficios del Yoga Dinámico son múltiples:

  • Fortalecer mente y cuerpo.
  • Ganar en flexibilidad.
  • Alinear la columna vertebral.
  • Fortalecer y tonificar la musculatura.
  • Aprender a respirar mejor.
  • Favorecer la relajación.
  • Reducir la tensión arterial.
  • Reforzar el sistema inmunitario.
  • Eliminación de toxinas a través del sudor.

Y muchos más beneficios que te aportará la práctica regular de este tipo de yoga, ahora bien, ten en cuenta que tendrás que familiarizarte con una serie de posturas que no son las típicas posturas o asanas del yoga tradicional y deberás contar con una mínima condición física. Resistencia y fuerza son claves para poder practicar con éxito y sin lesionarse esta variante de yoga.

¿Te apetece saber más sobre el Yoga Dinámico? 

El Yoga y el buen humor, ¿existe una conexión entre ellos?

Como suele decirse, la cara es el espejo del alma y nuestro rostro no solo refleja las consecuencias del paso del tiempo, sino también nuestro estado anímico. Encontrarse bien con uno mismo, física y mentalmente, es algo que todo el mundo debería sentir, pero no siempre lo logramos ya que vivimos rodeados de estrés, prisas, problemas, incertidumbre…, que a menudo hacen que no nos sintamos en nuestro mejor momento.

De sobra es sabido que practicar deporte, sobre todo al aire libre, ayuda a que nos sintamos mejor. ¡Seguro que después de un duro e intenso día de trabajo has salido a correr y has vuelto a casa como nuevo o, por lo menos, más liberado y relajado!

Pues bien, el yoga también aporta su granito de arena en este sentido con la creación del yoga de la risa (o Hasya Yoga en sánscrito).

Este tipo de yoga fue creado en 1995 por Madan Kataria (1955), médico generalista y terapeuta de Bombay (India) que se dio cuenta de que sus pacientes se recuperaban mejor cuando estaban felices en lugar de tristes y malhumorados.

El desarrollo de la práctica del yoga de la risa fue tal que incluso se instituyó el Día Mundial de la Risa en 1998, que se celebra cada primer domingo de mayo.

La finalidad del yoga de la risa es hacer reír a las personas que lo practiquen mediante los estiramientos y la respiración del yoga tradicional en combinación con la sonrisa.

Este tipo de yoga suele practicarse en grupo por el efecto contagioso de la risa, dando lugar a un clima de bienestar general.

El Yoga de la risa ayuda a sentirse mejor con uno mismo. Practica el Yoga de la risa para mejorar tu bienestar personal.

Entre otros, los beneficios del yoga de la risa son:

  • Tonificar músculos.
  • Oxigenar el organismo.
  • Regular la cantidad de glucosa en sangre.
  • Gestionar mejor el estrés.
  • Mejorar las capacidades cognitivas.

El yoga de la risa funciona en tres niveles distintos: salud, emociones y vida social. Al estar menos estresados, con el buen humor, los practicantes podrán abordar los problemas con una actitud más positiva y sabrán mantener la calma en momentos complicados de la vida. Asimismo, se consigue aumentar la cantidad de células antivirales y antiinfecciosas, y esto se traduce en una menos probabilidad de coger menos resfriados.

Ten en cuenta que según el fundador de la disciplina hacen falta entre 10 y 15 minutos de risa continuada para obtener beneficios para el cuerpo.

Así que ya sabes, ríe sin parar en casa, en el trabajo y contagia tu risa a los que te rodean.

No te lo pienses dos veces y apúntate a unas clases de yoga.

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