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Las distintas etapas para descifrar una obra musical

Publicado por Leyla, el 05/03/2018 Blog > Música > Piano > Cómo Leer una Partitura de Piano

Hoy en día las obras musicales se escriben y se transmiten con el fin de que otros músicos puedan interpretarlas. Con la invención de la imprenta en 1450, las partituras empezaron a difundirse por todo el mundo.

La teoría musical ya no estaba reservada a los religiosos o a las grandes escuelas, sino que personas de todo el mundo podían empezar a aprender música y su lenguaje.

Clave de fa, clave de sol, ritmo, notación musical… leer partituras era posible para cada vez más personas.

Para aprender a tocar un instrumento y saber solfeo, las clases de música son la clave. Cursos de piano, de guitarra, de formación musical, ejercicios de solfeo…

Saber leer una partitura no se consigue de la noche a la mañana. No podemos pretender convertirnos en Mozart, Beethoven o Schubert de la noche al día.

Aprender solfeo, o teoría musical, requiere ciertos conocimientos básicos, además de tiempo y esfuerzo. No obstante, leer una partitura de piano no es tan complicado como puede parecer en un primer momento.

Guitarrista, pianista, violinista… ¡prepara tu instrumento y ponte manos a la obra!

¿Qué significa leer una partitura de piano?

Aunque algunos intelectuales griegos ya habían teorizado sobre la música en la Antigüedad, las primeras partituras escritas aparecieron para transcribir los cantos gregorianos en la Edad Media. Con las marcas sobre el papel, los cantantes indicaban la altura de las notas.

Muchos siglos más tarde, los cantantes y los músicos siguen usando partituras, aunque estas han evolucionado considerablemente.

Neumas para escribir partituras. Las primeras partituras se escribían con notación neumática.

¿Pero cómo podemos definir una partitura?

La página francesa musicmot.com la describe de la siguiente manera:

Conjunto de signos que permite a los instrumentistas reproducir una composición con los instrumentos pensados por el autor de la obra.

Las partituras de música están pensadas para dejar una guía escrita de la música compuesta. Leer una partitura consiste en descifrar los signos por los que está formada.

Se trata de todo un lenguaje musical internacional. Un idioma en sí mismo que hay que aprender para saber leer partituras.

Es lo contrario a la música de improvisación y a la tradición oral de trasmitir canciones de músico a músico.

La música clásica ha sido el estilo que más se ha valido de las partituras musicales, pero ¿sabías que también puedes aprender con otros estilos?

Las canciones se transcriben gracias a las notas colocadas en el pentagrama. Las partes vocales e instrumentales están pensadas para solistas o conjuntos musicales.

Si bien muchos músicos tocan de oído o siguiendo algunas tablaturas, las partituras siguen siendo esenciales para la práctica musical. Nos permiten guiar a los músicos y facilitar el aprendizaje de las canciones.

Entonces, ¿te gustaría aprender a leer partituras de piano?

Primera etapa: leer la partitura de piano en su totalidad

Antes de empezar a pulsar las teclas, frotar las cuerdas o pinzarlas, todo músico que se precie debe examinar su partitura.

Y cuando decimos «examinar» nos referimos a echar un vistazo general.

Hay que leer toda la partitura, aunque no la entiendas completamente.

Ni se te ocurra ponerte a tocar de inmediato.

Durante tu primera lectura, concéntrate en las duraciones y lee toda la partitura sin pensar en cómo la vas a tocar. De este modo, te harás una idea de la totalidad de la pieza y sabrás cómo expresarla en su totalidad.

Fíjate en las pausas y los fragmentos más acelerados. Debes entender la complejidad de la canción de principio a fin.

La lectura de la partitura se hace de izquierda a derecha, como con los textos (a no ser que tu lengua materna sea el árabe, claro).

La partitura está compuesta de varios pentagramas:

El pentagrama musical consta de cinco líneas paralelas y equidistantes sobre las que escribimos las notas. Debemos distinguir las líneas y las interlíneas (los espacios entre las líneas).

Las notas que se superponen se tocan a la vez. Se llaman acordes.

Aprende a leer las partituras para pianos. Los dos pentagramas te ayudan a descifrar la melodía.

Para entenderlo mejor, el pentagrama de arriba sirve para dibujar la melodía (que se tocan en el piano con la mano derecha) y el de abajo indica los acordes (que se tocan en el piano con la mano izquierda).

Ahora que ya sabes las bases, ¡pasemos a la segunda etapa!

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Segunda etapa: leer la partitura de piano con más detenimiento

Esta segunda etapa consiste en leer con mayor detenimiento la partitura. Es decir: examinar el tempo, la clave, el compás, los bemoles y sostenidos…

Una de las primeras lecciones cuando aprendemos solfeo consiste en descifrar las notas. Do, re, mi, fa, sol, la, si… Seguro que ya has oído hablar de ellas, ¿no?

Piensa en las clases de música que tenías en el cole. En aquel entonces aprendiste a reconocer las notas.

Y las partituras no son más que textos en los que se plasman las notas.

También es importante tener en cuenta que se incluye otra información, como la duración de cada nota.

En una partitura, los pentagramas están divididos en compases, que contienen notas que representan una duración.

También hay que saber el significado de las notas negras, blancas, corcheas…

Si una blanca vale lo mismo que dos negras, una negra vale lo mismo que dos corcheas. Y así sucesivamente.

He aquí una pequeña tabla recapitulativa sobre estos conceptos:

Aprende a qué equivale cada una de las notas. Es esencial que entiendas la duración de las notas.

¡Ya estás listo para empezar a hacer dictados de solfeo!

Tercera etapa: entender el ritmo de la partitura de piano

«Creo que el ritmo es una parte primordial e incluso esencial de la música: creo que existía antes que la melodía y la harmonía», decía el compositor francés Olivier Messiaen.

El ritmo es la clave esencial que debemos dominar antes de empezar a descifrar el resto de la partitura. Si no dominas el ritmo de una pieza, no tiene sentido que intentes tocarla.

Esta idea explica por qué los estudiantes de música y solfeo pasan tanto tiempo dando golpecitos con las manos durante sus clases.

Si aprendes música de manera autodidacta, practica a mover el pie o las manos para marcar el ritmo.

El ritmo nos proporciona tanto el compás como su numeración.

El compás es una segmentación de la duración del discurso musical. En otras palabras, el compás es la división de una pieza de música en partes iguales con la misma duración. Esta división se indica mediante barras verticales en el pentagrama, llamadas barras de compás.

La numeración del compás se incluye al principio del pentagrama, justo después de la clave de sol o de fa.

La numeración del compás más común es el 4/4. Es decir, hay que contar cuatro tiempos; cada uno de ellos tiene el valor de una negra.

Ahora te toca contar mientras lees. Marca el ritmo con la ayuda del pie o de la mano para que te hagas una idea del ritmo general de la pieza.

Por cierto, ¡también puedes conseguir partituras totalmente gratuitas!

Cuarta etapa: aprender la melodía de la partitura

Después del ritmo viene la melodía. Según el diccionario de la Real Academia Española, la melodía es:

Parte de la música que trata del tiempo con relación al canto, y de la elección y número de sones con que han de formarse en cada género de composición los períodos musicales, ya sobre un tono dado, ya modulando para que el canto agrade al oído.

Estos sonidos sucesivos son las notas musicales.

Para entender la melodía, hay que leer las notas (unas después de otras). ¡Pero no te olvides de seguir siempre el ritmo de la etapa anterior!

Si los compases constan de dos pentagramas, lo más sencillo puede ser empezar por el compás de arriba (que indica la melodía) antes de pasar al compás de abajo, que indica los acordes.

A los músicos profesionales no les cuesta leer ambos pentagramas a la vez, pero si estás empezando, necesitarás mucha práctica.

No dudes en leer las notas en voz alta; quizás te ayude.

Y lo más importante es que no pares. Aunque te equivoques, continúa. El objetivo es que te hagas una idea de la melodía que vas a tocar.

Las partituras describen sonidos harmónicos. Encontrar la harmonía es importante para el bienestar de nuestros oídos.

Para ubicarte mejor, fíjate bien en la clave que se indica al principio del pentagrama. Esta te permitirá saber en qué punto del pentagrama se encuentra la nota Sol.

Mientras que con la clave de sol, la nota Sol se sitúa en la segunda línea empezando por abajo; con la clave de fa, se encuentra en la primera.

Quinta etapa: tocar la partitura en el piano

¡Y por fin llega el momento que tanto estabas esperando! Tocar la partitura teniendo en cuenta todos los elementos que hemos mencionado anteriormente.

Lee con tranquilidad la partitura en su totalidad y transcríbela en el piano.

Intenta situarte en su sitio relajado y mantén una buena postura para cometer el menor número de errores posible. No te olvides de hacer una primera lectura con el piano.

A continuación, tendrás que centrarte en los fragmentos más complicados.

Ya se trate de un piano de cola, un sintetizador, una guitarra, una flauta travesera, un órgano, un violonchelo, un bajo o un violín, la partitura seguirá siendo la misma.

Una excusa más que suficiente para que te apuntes a unas clases de solfeo.

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